PARTICIPA EN NUESTROS SONDEOS SOBRE LA COMUNIDAD DE MADRID  
MAKE AMERICAN GREAT AGAIN vs OUR BEST DAYS STILL AHEAD
29/09/2020

El peligroso efecto imán de Ayuso.

Presidenta Comunidad de Madrid

Isabel Díaz Ayuso

Las elecciones del próximo 4 de mayo en la Comunidad de Madrid, se han convertido en un maratón de fondo de todos los partidos políticos para gestionar el futuro de su propio partido, más que el futuro político de la propia región madrileña.
La presidenta Isabel Díaz Ayuso, convocó a principios de marzo a los más de 5,1 millones de electores de la Comunidad a unas elecciones ante el miedo a que le pudiesen convocar una moción de censura y descabalgarla de la presidencia autonómica. Ello conllevó que Ciudadanos diese un paso en falso y ahora se debate, entre deserciones y reproches internos, como un partido zombi que probablemente le cueste la existencia, de momento en la Asamblea regional.

Lo que está claro es que estas elecciones se dirimen en bloques, produciendo un frentismo político altamente polarizado;  unos contra el fascismo opresor que se ejerce en Madrid y otros contra el comunismo totalitario que puede llegar a Madrid.

El PP de Ayuso está ejerciendo un peligroso efecto imán aglutinando potencialmente un buen número de votantes de la más variada espectrografía política, es decir, desde el votante de centro derecha, considerado como la derecha liberal y progresista de Ciudadanos, hasta el perfil más conservador de derecha pura y votante de Vox. Esto lo ha provocado, sin duda, la irrupción de Pablo Iglesias cuando decide abordar Madrid y ser cabeza de lista por Unidas Podemos, después de ejercer su propio partido una oposición en la Asamblea de perfil moderado y a veces invisible en favor de Más Madrid,  que se reivindicó durante estos dos años de legislatura como una izquierda más contundente y por tanto más visible frente a las políticas del bipartito de Ayuso-Aguado. La figura de Iglesias y su discurso político duro y antiliberal provoca un efecto a la contra, en ese sentido.

Por tanto, podemos pensar que esta irrupción con un discurso agresivo sea una medida calculada perfectamente por Iglesias y su equipo para provocar precisamente que Ayuso aglutine, a su vez, un efecto refugio por el voto del miedo para muchos votantes de Cs y de Vox, al tiempo que se asegura visibilidad política en un territorio tan importante a su propia formación. La izquierda tiene claro que si ni Vox ni Cs son capaces de llegar a ese 5% de corte que otorga obtener representación, las posibilidades de que Ayuso llegue al gobierno se acortan sustancialmente porque los diputados que no consigan ni Cs ni Vox, en caso de no conseguir representación, se repartirían entre el resto de partidos y el esfuerzo de mayoría simple sería inservible a Ayuso para lograr los 69 diputados, que otorgan la mayoría absoluta.

Ayuso en su estrategia debe conseguir tres cosas: la primera, es incrementar su techo de voto, que en las últimas elecciones autonómicas de 2019 en Madrid se situó en un 22%, esto es, nueva cohorte demográfica de votantes, votantes socialistas que no se identifiquen con las políticas actuales del gobierno y usen el voto a Ayuso como voto de castigo a Sánchez, votantes procedentes de la abstención que vean en la izquierda el advenimiento de un peligro real y votantes de perfil liberal procedentes de Ciudadanos. La segunda, es evitar que el votante de Cs migre hacia el PSOE de Gabilondo en primera instancia, tal y como pasó en Cataluña o que vaya directamente a la abstención como acción de castigo a la política, partiendo de la posibilidad real que existe de que Cs no obtenga representación en estos comicios autonómicos extraordinarios. Y la tercera, y muy importante, es evitar que Vox se desactive por el propio impulso de Ayuso como foco de atracción del votante más conservador porque desactivado Vox, sus diputados se repartirían entre todos los partidos y al PP le llegaría algún diputado pero no todos. Vox obtuvo un 8.86% de voto en la elección autonómica de 2019 y posteriormente un 16.03% en la Comunidad pero en las elecciones generales de noviembre de 2019. Parece poco probable a estas alturas que Vox pueda quedar fuera de la Asamblea, pero un efecto muy potente de atracción de voto de Ayuso durante la  campaña electoral podría ser negativo para la derecha. Efecto, por otro lado, que probablemente se vaya acrecentando a medida que se desarrolla la propia campaña y que la izquierda sabe perfectamente que es un efecto adverso para las posibilidades de la propia Ayuso. Por tanto, cuanto más miedo o preocupación se traslade al votante del espectro de la derecha, mayor será, probablemente, su concentración como voto útil en el entorno del PP de Ayuso. Pudiera suceder, no obstante, que si Vox cae mucho y se percibe peligro real de no pasar el corte del 5%, una parte de los que optaron por la formación de Monasterio y Abascal hace 2 años, “vuelvan” de regreso para asegurar la presencia del partido en la Asamblea, aunque se queden sin darse el gusto de votar a Ayuso, a la que han convertido entre todos en el azote del gobierno central de coalición.

Rubén Rodríguez Martínez

Fundador y Presidente de www.electocracia.com 

ruben@electocracia.com

www.electocracia.com