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Titulitis
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Ahora el voto está en la derecha

Ahora el voto está en la derecha

El Partido Popular se ha puesto al tanto de lo que ha ocurrido en los otros partidos, me refiero al cambio generacional que se ha producido, tal vez traumático o tal vez menos traumático de lo que inicialmente se podría pensar o dibujar tal y como se estaba desarrollando la campaña interna donde lo ¨viejo¨ y lo ¨nuevo¨ luchaban para ver quién se quedaba al mando del partido.

En el partido hegemónico de la derecha española ha habido ya tres generaciones de políticos claramente visibles: la generación primera de Manuel Fraga y todo el conjunto de personalidades que provenían del tardo franquismo, que a su vez crearon movimientos políticos y sociales en la incipiente democracia como fueron, por ejemplo, Licinio de la Fuente con Democracia Social;  Laureano López Rodó con Acción Regional o Federico Silva con Acción Democrática…y personajes como el propio el propio Carlos Arias que concurrió sin éxito en las listas al senado en las elecciones de 1977. A eso se le suman posteriormente políticos provenientes de la propia UCD y personajes del liberalismo clásico como Antonio Ruíz Gallardón enmarcado, además, en el llamado franquismo crítico. Todo eso convergió en lo que fue inicialmente Alianza Popular con el potente liderazgo de Fraga Iribarne aunque sin éxitos electorales por tener en frente a un partido socialista muy bien liderado por Felipe González.

Posteriormente vino la segunda generación ya refundado, traumáticamente ¨sin las tutelas ni tu tías¨, el partido como Partido Popular en 1989, cuya transición a esa segunda generación pasó –casualmente- por  Antonio Hernández Mancha. El liderazgo de José María Aznar, apoyado en Francisco Álvarez Cascos, Rodrigo Rato, Javier Arenas, Mayor Oreja, Esperanza Aguirre y otros muchos, donde convergieron a su vez ideologías liberales, conservadoras, europeístas, humanistas, democratacristianas…etc. Esa segunda generación llevó a la nueva derecha a lo más alto: ganaron las elecciones de 1996 y de 2000, gobernando ocho años y donde, además, vieron como su mayor rival estaba ahogado en procesos de elecciones internas con tutelaje incluido (recuérdese el caso de Borrell). Esta segunda generación transitó en el poder hasta el sábado 21 de julio a medio día; nada más y nada menos que 29 años estuvo dirigiendo el Partido Popular. Cierto es que el anterior líder, es decir, Mariano Rajoy quiso romper vínculos con la generación a la que él pertenecía, siendo imposible tal empeño porque la realidad es tozuda y a veces supera a la ficción. No hay más que ver los procesos judiciales que a día de hoy tiene abiertos el partido y que no en vano a Rajoy le costaron la presidencia de gobierno, al tiempo que aparecían nuevos competidores que no supo o no pudo desactivar fruto, en muchos casos, de la adopción de medidas políticas fallidas. Un claro ejemplo de esto es el ascenso de Ciudadanos en Cataluña y la reducción a lo residual del PP allí a raíz de que el voto constitucionalista deja de creer en el partido de gobierno por renunciar a su vez a la defensa de los ciudadanos constitucionalistas en esa comunidad, yéndose a la opción que defiende con firmeza en la calle y voz en el Parlament al ciudadano constitucionalista.

Toca ahora, por tanto, una tercera generación de gestores que tiene un perfil joven. A Pablo Casado se le unen políticos, igualmente jóvenes, como pueden ser Andrea Levy, Antonio G. Terol, Begoña Carrasco, Manuel F. Vega…etc. Esta nueva generación tiene, desde luego, grandes retos: uno de ellos es devolver al partido a una posición de partido ganador, o sea, desactivar por el centro a los votantes que se marcharon a Ciudadanos y desactivar por la derecha los que podrían irse a la opción Vox. El reto estratégico, sin duda y más complejo, es recuperar al votante de Ciudadanos ya que este votante tiene un perfil de votante joven, urbanita y profesionalmente cualificado que abandona la ideología por verla, quizá, demasiado conservadora y poco liberal. El Partido Popular, además, tiene un serio problema de pérdida de votantes: por un lado lo ya dicho con C´s y por otro que cada año pierde más de 100.000 votantes por defunción ya que su tarjet potente de votantes se sitúa en los mayores de 65 años (véase el recuerdo de voto de 2016, CIS). Obviamente, los que más se mueren. Esa recuperación de voto que se ha ido a C´s no será igual en todos los lados. Probablemente en Cataluña cueste mucho más su recuperación, pero quizá sea más fácilmente recuperable en el resto de España. Para ello Casado y su equipo tendrán que marcar un discurso claramente liberal como estrategia de recuperación de voto. Si el nuevo PP es capaz de recuperar una parte de los tres millones de votos que se fueron del PP para C´s, podría volver a ser opción de gobierno.

Tiene otro reto, que se  podría denominar como táctico, y es la gestión de la comunicación del partido ante las futuras sentencias por procesos judiciales vivos por casos de corrupción. Vendrán sentencias que sean claramente desfavorables al Partido Popular y/o a sus antiguos miembros. Desmarcarse de las mismas en base a que ¨nada tenemos que ver y esto es de otros tiempos y otras personas¨ es muy importante y para ello ha de confeccionarse una estrategia de comunicación muy definida al respecto. Eso no va a ser fácil porque los rivales políticos lo utilizarán como arma arrojadiza contra el Partido Popular porque, efectivamente, pertenece al Partido Popular.

Ahora el nuevo Partido Popular ya está homologado en liderazgo al resto de los partidos nacionales. Líderes y equipos de gente compuestos por una generación nueva. Muy diferentes a los de la segunda generación y que nada tienen ya que ver con los de la primera generación, aunque también con alguna contra en su haber. La primera generación y la segunda, provenían de ámbitos profesionales y en algunos casos profesionales de éxito y prestigio reconocido (al margen de valoraciones ideológicas). En este caso, muchos de los políticos de esta tercera generación son como mucho ¨funcionarios de partido¨, es decir, a penas pueden exhibir logros profesionales en el entorno público o privado. Probablemente la nueva política haya cambiado en este sentido y sea algo que ahora va a ser así.

Rubén Rodríguez 

Fundador de @electocracia y socio de IPR Prevención.

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